27 octubre 2006

"Zapatos con ojos, gafas con boca"

La característica imagen del invidente guiado por un perro lazarillo y ayudándose con dificultad de un bastón para caminar puede tener los días contados. En Hong Kong, una ciudad futurista plagada de rascacielos y cuna de los más variados e inverosímiles inventos, están empeñados en que esa estampa forme parte del pasado cualquiera de estos días. Con tal propósito, tanto los fieles canes de los ciegos como sus inseparables bastones podrían ser sustituidos muy pronto por la más avanzada tecnología, ya que los investigadores de la Universidad Politécnica de la antigua colonia británica han desarrollado dos nuevos y revolucionarios métodos para ayudar a aquellos que no pueden ver.
El primero de ellos consiste en unos zapatos con ojos que, dotados con un pequeño sensor a modo de radar, detectan baches y obstáculos en la calzada, mientras que el segundo estriba en unas gafas que hablan, puesto que incorporan el mismo sistema adaptado para informar mediante sonidos, o incluso voces, al invidente que las utilice.
"Las ondas ultrasónicas son enviadas por ambos aparatos y, si rebotan al hallar algún obstáculo, son captadas por un receptor. Una vez localizada la incidencia en la vía, el zapato vibrará a medida que el obstáculo esté más cerca del portador", explica con detalle al diario de Hong Kong South China Morning Post el director del Instituto de Investigación de Productos Innovadores y Tecnologías, Wallace Leung Woonfong. Esa alarma en forma de vibración también puede transmitirse a un cinturón especial, ya que el elemento fundamental de tan singular calzado es un diminuto ordenador que lleva incorporado. "Diferentes tipos de vibraciones pueden ser empleados para distintos obstáculos, por lo que los zapatos serán capaces de detectar agujeros en el pavimento, escalones y hasta barreras situadas a ras de suelo y con no más de cinco centímetros de altura", explica el científico.
Como complemento a calzado tan útil, destacan las gafas que hablan, creadas por la misma Universidad Politécnica. Dichas lentes y su montura, premiadas el año pasado con la medalla de plata de la Exposición Internacional de Inventos, Nuevas Técnicas y Productos de Ginebra, funcionan de manera similar a los zapatos, pero codifican las ondas y las transforman en sonidos.
Así, en lugar de generar vibraciones, provocan unos pitidos o, incluso, activan unas grabaciones con voces humanas que van directamente a los auriculares que debe llevar el invidente. El profesor He Jufang trabaja para mejorar este artilugio con el propósito de dotar a las gafas de un sistema de posicionamiento global (GPS), y de un mecanismo que una geografía e informática para guiar a los invidentes. "Si el usuario pulsa un botón y transmite la dirección deseada, una voz le dirá cómo llegar exactamente hasta ese lugar, por lo que sabrá en todo momento dónde se encuentra y las direcciones que debe tomar", indica He Jufang, quien trabaja para el Departamento de Ciencias para la Rehabilitación. El reto consiste, además, en hacer este navegador lo más pequeño posible para que pueda ir oculto en la armadura de las gafas, que serán tan ligeras y con estilo como los diseños que ya se estudian para los zapatos parlantes.
Con el objetivo de que la estética no esté reñida con la utilidad de estos inventos, que pretenden servir a un amplio colectivo de discapacitados, los responsables del Instituto Textil de Hong Kong presentarán, durante la muestra de la próxima temporada, unos modelos de calzado que van desde las zapatillas de deporte hasta las sandalias, pasando también por las botas más duras y resistentes o por los mocasines más finos y elegantes.

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